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9 enemigos, conflictos y alegrías del parrillero

Publicado por Nicolás Valencia el 14 de septiembre de 2012 a las 1:40 pm

Para quienes gustamos de la cocina y armar un buen asado, la jornada parrillera es maravillosa: las compras, los amigos, las risas, las curaderas, el picoteo y la satisfacción de haber logrado un gran trabajo. Aunque primero, todo parrillero debe cruzarse con personajes, situaciones y etapas que lo someterán a prueba antes llegar a su objetivo final. Éste es, amigos nuestros, el viacrucis del parrillero.

1. Los mejores-parrilleros-que-tú

Siempre habrá alguien que sabe hacer mejor el asado que tú en un asado. Es el que se acerca a la parrilla porque no conoce a nadie más y entra con un “se ve buena la carne”, esperará tu consentimiento y luego ataca con un molesto “pero le falta..”

Imponga autoridad: ¡aers, ¿quién es el parrillero?!

2. Vegetarianos pasivos

De los vegetarianos que asisten a los asados, hay dos clases: los pasivos y los activos-jodidos.

Existe una diferencia insalvable entre ellos pues los pasivos son los que no se marginan de la actividad social y llegan con sus vegetables o sus hamburguesas de soya y piden un pequeño espacio en la parrilla. Estamos ante una democracia parrillera, donde vivimos todos en paz y compartiendo los espacios públicos sin discriminar.

Qué lindi

3. Vegetarianos activos y jodidos

Cuando hay vegetarianos forzados a estar en un asado o quieren joder el asado, algunos de ellos insisten en exigir condiciones especiales para el asado: “déjame la carne a 15 cms. de mis verduras”, “esperemos a que las verduras estén listas y luego tiran sus cadáveres”, “¿no te da pena comer un animal muerto?”

Es una situación particular, considerando que todos están por voluntad propia. Es como ateos critando en una reunión de Confirmación o metaleros amurrados en una disco.

Nadie les obliga a estar ahí.

4. ¿Está bien de sal?

¿Cuánta sal es lo correcto? ¿Lo que dicen los especialistas?, ¿lo que dice el parrillero?, ¿lo que dicen los comensales?, ¿o se considera el criterio del más jodido con la sal?.

El(la)  parillero(a) debe asumir su liderazgo e imponer las condiciones del asado con sabiduría y cordura: “no le echís más sal, culiao. ¡La weá la estoy preparando yo!”

5. El que reparte, toca la mejor parte

“Veamos cómo está la carne” es la llave de acceso para comenzar a picar carne antes que el resto porque la persona que realmente sabe eres tú.

Tasar, dar el visto bueno, determinar qué tan crudo está, analizar la cantidad de grasa y sangre, confirmar si el fuego está muy alto y diferenciar los distintos tipos de corte que pueden haber en el asado son excusas para picotear la carne antes que el resto.

6. Los buitres

Parte de la fauna parrillera. Chacal de la solidaridad. Individualista por naturaleza. Es aquel(la) que se asegura con la carne “para justificar la cuota” y el(la) que le avisa a unos pocos sigilosamente para que nadie escucha, o peor aún, a nadie.

Espántelo(a) y margínelo(a).

7. ¿Se prendió el carbón?

El carbón es un cacho. Los supermercados lo saben y por eso dejan cualquier weá para que comprís: el ‘prende fácil’ (rojo), uno de marca propia del supermercado y el más económico (¿$200 menos?).

Lamentablemente, no queda otra más que escoger el menos malo, pero ya sea en el comité de las compras en el supermercado o asistente al asado, siempre habrá un especialista en carbón: a veces, de verdad sabe y en la mayoría de los casos, es chamullo.

Miente al tomarle el peso al carbón, lo manosea mientras mira intrigado hacia el horizonte como si manejara una estetoscopio para saber “si viene muy molido o no” y al final escoge el segundo más barato para no aparentar que su respuesta fue muy obvio (el más barato lo deja como un chanta y el más caro lo deja como un asegurao, creyendo que por ser más caro es mejor el carbó)

¿Quién compró esta weá de carbón? Obviamente el carbonólogo se margina de levantar la mano y si lo hace, se justifica con un “yo les dije que era malo el carbón de supermercado”

8. Los paracaidistas

“No traigan a nadie más porque las porciones están justas”

“No consideremos a nadie más porque ya pusimos cuota”

“No caben más personas en mi patio, así que no lleguen con más weones”

Las anteriores son advertencias tan inútiles como hablarle a la muralla, pues (casi) siempre llega un(a) weón(a) que nadie lo conoce o resulta ser  el arroz graneado de alguna chiquilla que llegó con dos amigos más para no sentirse tan solo en el carrete.

Peor que todo aquello es el “traje a unos amigos porque no tenían adónde ir después”. Esas palabras brotando de los labios de algún(a) agilao(á) hieren como una daga en el pecho del (la) parrillero(a).

“Es que no leí el evento en féisbuc”, se excusarán.

9. Los que no aportan en nada

Irrelevantes en el asados pero autodesignados como coordinadores generales, los que no aportan nada generan la ilusión de estar haciendo algo, pero en realidad pesan menos que paquete de cabritas. Son los mismos que van a sacar las cosas del carro de supermercado pero no alcanzan a sacar ni una bolsa; son los mismos que ofrecen servir trago y sólo se preparan para ellos; son los mismos que se acercan a la parrilla y cuando pedís ramas y carbones, se agachan a recoger algo y echan al fuego una rama cagona.

Sobre el autor, @aquiestaene

7 Comentarios to 9 enemigos, conflictos y alegrías del parrillero

  • 1

    Pa mi lo mejor es picotear la carne de la parrilla. Me da paja la parte se sentarse y comer con ensaladas. Con la mano a lo troglodita no más! xD

    Saludos y q lo pases bien :D

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  • 2
    Javiii

    Ta wena la lista, pero está muy mal escrita y cuesta leerla >.>

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  • 3
    BITO

    JAJJAJA MUY BUENA Y MUY CIERTAS LAS COSAS DE LA LISTA!! (y)

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  • 4
    berdd

    ¿Y los gatos? siempre hay un gato/perro/loquesea rondando la parrilla esperando la oportunidad para cagarte con la carne y de paso dejarte como weón frente a tus amigos

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  • 5
    nada

    Aguanten los que no aportan nada!! Esos que se sientan en la esquina y siempre quedan lejos de la sal, de las papas y la ensalada entonces se pasan en “pásame la sal, pásame las papas, pásame la ensalada” y además siempre se les caen las weas de la mesa y les da verguenza. Que penita.

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